Elaboración

Proceso de elaboración

Siembra y reproducción

El proceso de siembra y reproducción del agave para la elaboración del mezcal comienza con la selección de las piñas maduras, de las cuales se separan las hijuelas que se cultivan en viveros. Una vez maduras, las hijuelas son trasplantadas al campo, donde crecen durante varios años hasta alcanzar la madurez plena.

Cosecha

En el proceso de cosecha del mezcal, además de seleccionar las piñas maduras de agave, se realiza un corte preciso de las pencas. Los agricultores expertos utilizan herramientas tradicionales para cortar las hojas largas y puntiagudas del agave, conocidas como pencas. Este corte se realiza con precisión para facilitar el transporte de las piñas y evitar daños innecesarios. El cuidado en el corte de las pencas garantiza que el agave se mantenga en óptimas condiciones durante todo el proceso de elaboración del mezcal.

Cocción

Después de la cosecha y el corte de las pencas, las piñas maduras de agave se cocinan en hornos de tierra. Estos hornos, conocidos como “palenques”, están construidos tradicionalmente con piedras y tierra. Las piñas se colocan en el interior del horno y se cubren con hojas y tierra, creando un ambiente de cocción lenta y controlada. Durante horas, el calor intenso penetra en las piñas, descomponiendo los carbohidratos y convirtiéndolos en azúcares fermentables. Este proceso de cocción le otorga al mezcal su distintivo sabor ahumado y caramelizado, capturando la esencia única del agave.

Trituración

Después de la cocción, las piñas cocidas se retiran de los hornos y se llevan a una zona de triturado. Tradicionalmente, se utilizan molinos de piedra llamados “tahonas” para romper las fibras de las piñas y extraer el jugo dulce. Las tahonas consisten en una gran rueda de piedra que gira sobre un pozo, aplastando las piñas cocidas y liberando su jugo. Este método de triturado manual preserva las técnicas ancestrales y permite obtener un mezcal de calidad artesanal, conservando los sabores y aromas característicos del agave.

Fermentación

Después del proceso de triturado, el jugo extraído de las piñas cocidas, también conocido como “aguamiel”, se traslada a tinas de fermentación. En estas tinas, el aguamiel se deja reposar y se le permite fermentar de forma natural. Durante este periodo de fermentación, que puede durar varios días o incluso semanas, las levaduras presentes en el aguamiel transforman los azúcares en alcohol, generando un líquido llamado “mosto”.

Destilado

La destilación del mezcal ocurre en alambiques de cobre, donde el mosto fermentado se calienta gradualmente para evaporar el alcohol y otros compuestos volátiles. El vapor se condensa y se recolecta como líquido destilado, produciendo el auténtico mezcal. Este proceso permite obtener un destilado puro y de calidad, preservando los sabores y aromas característicos del agave.

Pasos finales

Después del proceso de destilación, el mezcal puede pasar por un período de reposo y maduración en barricas de roble u otras maderas. Durante esta etapa, el mezcal adquiere una mayor complejidad de sabores y aromas, ya que interactúa con la madera y se suaviza. La duración de este reposo puede variar, desde unos pocos meses hasta varios años, dependiendo del perfil deseado por el maestro mezcalero. Una vez que el mezcal ha alcanzado su madurez adecuada, se embotella y está listo para ser disfrutado por los amantes de esta destilada espirituosa.



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